Nuestro atún: salvaje y de almadraba

No hay otro atún como el que se saca de las aguas del Estrecho. La Mamela trae su materia prima directamente del litoral gaditano donde reina la almadraba, un arte de pesca selectivo, ecológico y respetuoso con nuestra tierra.

Como no podría ser de otra manera en el rincón de la vida buena, nuestro atún no se cría en granjas de engorde, el atún que se come en nuestra mesa procede de una técnica de pesca con más de 3.000 años de antigüedad. Las capturas de las Almadrabas predigan una pesca responsable ya que los atunes que se capturan vuelven de una larga vida desovando en el Mediterráneo, y después de su labor reproductora se pescan en el Estrecho antes de cruzar al océano.

El atún que servimos en nuestra mesa tiene unos 14 años de edad y puede llegar a pesar hasta 200kg de peso, ya han cumplido con su labor reproductora y tiene el tamaño idóneo para ser capturados. Además la pesca de Almadraba es tolerante con el ecosistema y no daña otras poblaciones de cetáceos ni el fondo marino.

Más que un arte de pesca responsable es una manera de cuidar y equilibrar el mar, que implica el trabajo de cientos de personas que aprenden ese buen hacer de generación en generación para conseguir un atún en las mejores condiciones. 

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El atún rojo de las aguas del Estrecho es uno de los productos más valiosos de la gastronomía andaluza y en La Mamela “lo mimamos” para que tu paladar lo disfrute y elijas comerlo como quieras. Pide nuestro exquisito tataki de atún con tempura de temporada, marinado, en sashimi o una ventresca con wok de verduras, ¿o prefieres el clásico tartar? Y es que se le llama el “ibérico del mar” no sólo por su máxima calidad sino por su total aprovechamiento, igual que pasa con el cerdo.

Ya sabes que en La Mamela todo lo hacemos con mimo y dedicación, y en nuestro rincón de la vida buena vas a poder disfrutar de la esencia de este manjar que nos regala el mar. Además, ¿sabes qué es uno de los alimentos más sanos para servir en tu mesa esta Navidad?

¡Ven a probarlo a La Mamela!